martes, 17 de julio de 2012

Cistro

cistro de Girolamo de Virches (Brescia 1574)
(kunsthistorisches museum)museo de Viena
(Cithre,cisthre) este descendiente de la cítola adquirió, a partir de principios del siglo XVI, la forma que le caracteriza. Es necesario, no obstante, esperar hasta 1565 y la Breve et facile Instrucción de Adrián Le Roy para tener, en Francia, su perfecta representación. 
Sólo se conservan algunos ejemplos de cistros de esta época, uno de ellos, magnífico, debido a Girolamo de Virchis (Brescia, 1574), que se guarda en el museo de Viena.
En el trascurso del siglo XVI el mástil del cistros se alarga y los trastes, irregularmente repartidos, llegan a alcanzar la cifra de diecisiete; algunos de ellos ocupan el mástil en toda su anchura, otro solamente alcanzan las dos primeras series de cuerdas, y otros finalmente tan solamente afectan el orden agudo. La disposición de instrumentos muy característica debido a sus cuerdas metálicas tendidas desde la extremidad de la tapa llamada peigne debido a las hendiduras talladas en la madera, hasta que clavijero. Algunos cistros poseen hasta cinco o seis órdenes de dobles cuerdas, pero los más corriente sólo tienen cuatro, los dos órdenes graves tienen, cada uno, a tres cuerdas: dos simples al unísono y una trenzada, a la octava grave una de otra; los dos órdenes agudos, cada uno de ellos con dos cuerdas igualmente a la octava. Este cistro corriente afinaba, en Francia la2, sol2, re3, y mi3; y el de seis (a partir de 1575) sí2, sol1, re2, sol2, re3 y mi3. 
Cabe señalar, además, que en un periodo en el cual los distintos instrumentos de cuerdas pulsadas se tocaban con los dedos, el cistro, por el contrario, se tocaba generalmente con ayuda de un plectro de pluma, más práctico para aislar las cuerdas octavas de cada grupo.
El instrumento tipo es el tenor, pero es muy probable que a su lado existiera un soprano de tamaño más reducido. También es posible que los citaroni encargados en 1523 por Federico II Gonzaga de Mantua fuesen archicistros, pero la existencia de dicho instrumento no aparece hasta fines del siglo, cuando el compositor veneciano Simone Balsamino indica, en el prefacio de sus Prime Novellette (Venecia 1594), que él era el inspector de una cetarissima afinada la1, re2, sol2, sí2, mi3, sol3 y do.

En el siglo XVII dicho instrumento gozó de gran favor en los Países Bajos, Alemania e Inglaterra por al lado del tenor de cuatro órdenes “el mejor que existe por la dulzura y belleza de su sonoridad” existía el cistro de cinco, afinado el soprano re2, sí2, sol2, re3 y mi3, y el tenor, fa1, mi1, do2, sol2 y la2 y sobre todo el cistro de seis órdenes, generalmente tenor y el más utilizado debido a la facilidad de su mecanismo. Asimismo, Praetorius menciona “un gran cistro de seis órdenes y un pequeño cistro" cuya bellísima sonoridad se presta particularmente a la ejecución de obras en disminución; este último estaba finado a la octava superior del instrumento usual.
Por lo que se refiere a los graves, hayamos el instrumento utilizado por Pietro Paolo Nelli en sus obras publicadas en Venecia (1616); es un cistro-tiorba de siete órdenes.
Cistro atribuido a Stradivarius (1700)
Los New Citharen Lessons de Robinson (Londres, 1609), precisan el empleo de un archicistros de catorce órdenes que, indudablemente, debía tener dos clavijeros parecidos a los del archilaúd; las cuerdas en el aire estaban afinadas diatónica mente sol1, la1, si1, do2, re2, mi2 y fa3, y los grupos unísonos de cuerda sobre el batidor sol2, rey3, fa3, síb3, sol3, re4 y mi4, con lo que este instrumento reunía las posibilidades de un tenor y de un soprano. Finalmente, Praetorius indica la existencia de un archicistros de doce órdenes tan grande como un bajo de viola.
Los años 1650 señalan el final del gran periodo clásico de este instrumento.
A mediados del siglo XVIII, bajo impulsos difíciles de determinar, el cistro reencuentra en favor del público.
 Se pierde el hábito de terminar el clavijero con una cabeza; las clavijas, a menudo, se remplazan por pequeñas varillas metálicas montadas con tornillos; una llave permite desplazar las para afinar el instrumento. Otro perfeccionamiento permite modificar la afinación inicial, para poder tocar en todas las tonalidades: es el capo tasto, (cejilla en español), simple lámina de metal fijada sobre el mástil y que permite a cortar la longitud vibrante de todas las cuerdas a la vez, tras poniendo de esta manera el acorde al intervalo deseado. Al mismo tiempo, el número de trastes disminuye y ya sólo se utilizan de doce a quince.
Finalmente, en 1783, el constructor Ch. Clauss suprime el uso del plectro de la mano derecha y adopta al cistro unas teclas que hacen vibrar cada cuerda por medio de un martillo de piano. Según parece, este cistro con teclas gozó desierto predicamento. Citemos, a fines del siglo XVIII y acaso a principios del XIX, algunos instrumentos híbridos mitad cistros mitad guitarras, tal como los cistros liras.
El renacimiento de este instrumento persistió hasta los primeros años del siglo XIX, pero luego cayó en desuso. No obstante todavía se tocó en Alemania durante unas decenas de años, e incluso, hoy en día se toca en Portugal, donde, llegado de Inglaterra en el siglo XVIII se implantó  y perdió su nombre de english guitar para convertirse en la guitarra portuguesa.

1 comentario:

  1. La de cosas que aprendo contigo.
    Los dos cistros son preciosos, serán dignos de ver en directo.

    Gracias.

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