viernes, 8 de febrero de 2013

La sexualidad. Frigidez. Impotencia. Eyaculación precoz

Desde el punto de vista del autor del libro  ¿Tienes 1 minuto al día para mejorar tu salud? de Alejandro Lorente. Especialista en Medicina Natural.

¿Tienes un minuto cariño? 

La inapetencia sexual provoca cuernos. Woody Allen

La sexualidad es uno de los aspectos más importantes de la vida.
Las técnicas de control de la eyaculación o para generar orgasmos más satisfactorios no deben ser sino la antesala de una práctica sexual donde la mente prácticamente no cuenta. Los movimientos mecánicos deberían dar paso a las caricias del alma, auténticas desencadenantes del placer máximo.
En el pasado, las relaciones matrimoniales se basaban en la dependencia. La mujer dependía del hombre, tanto a nivel económico como emocional. El hombre de la mujer, a nivel emocional y por su función de criar a la descendencia. Lo normal en todo el mundo era casarse por interés "yo me caso contigo porque tienes prados, y tú conmigo porque he heredado muchas ovejas de mi padre"....
Ambos cónyuges hacían su aporte a la existencia de la familia y lo normal es que estuvieran juntos hasta la muerte (que solía ser la muerte de él). Las relaciones del 50% han sido un avance, ya que han permitido al hombre ser más femenino, mostrando más sus sentimientos y descorazonadose, mientras que la mujer ha salido de casa, demostrando a todo el mundo su valía y capacidad.
El problema es que estas relaciones pariguales producen una exquisita insatisfacción. Eso de que tu cocinas los lunes, miércoles y viernes, y yo lavo los platos los martes, jueves y sábados, es muy loable como meta, pero en muchos casos termina con la sexualidad.
Se ha creado un tipo de relación neutra, como agua tibia, y sólo pueden estar contentos con ella personas que de natural sean neutrales. Lamentablemente, una minoría.
Ha sido un paso en la dirección correcta, pero ahora faltaría seguir en el proceso de evolución, para conseguir un grado de plenitud sexual del que todavía estamos muy alejados. De momento no profundizaremos demasiado en las artes amatorias, para esto se necesitaría un libro entero de salud, pero sí destacaremos ciertos aspectos que pueden ayudarnos a mejorar en poco tiempo la calidad de nuestra vida sexual.

La mujer es, en contraposición al hombre, como una marmita o caldero grande que requiere mucho tiempo para calentarse. Hay mujeres más clitorianas, que creen que sólo llegarán al orgasmo sí hay estimulación del clítoris, y otras están convencidas de que son vaginales, y que sólo pueden llegar al clímax mediante la penetración. Es posible que haya casos extremos, aunque muchas veces es más una creencia limitante que otra cosa: “ creo que esto es así y busco, como sea la manera de confirmar mis sospechas”. En sexualidad, no hay nada más excitante que la sorpresa (sorpresas agradables, se entiende). Pero clitoriana o vaginal, la mujer suele requerir más tiempo que el hombre para entrar en situación sexual.
Parece mentira que dos seres tan diferentes se atraían.
Simplificando diremos que:

  • La mujer necesita mucho prolegómeno antes de la penetración, pero luego el agua caliente del caldero requiere un mínimo estímulo para subir la temperatura del deseo. Por eso la mujer caldeada tiene acceso franco a los orgasmos múltiples.

  • El hombre no entrenando suele ser como un rayo que descarga en instante una pasión fulminante. Es como una bala de paja que arde con furor, pero que pronto se apaga. Cuando pasa la edad tierna se queda fulminado después del orgasmo.

Al final esta falta de sincronía queda explicada con esta conversación de bar:

- ¿a usted le gusta hacer el amor?
- no, yo prefiero comprarlo hecho.

Las relaciones homosexuales tienen la ventaja de que no hay que superar barreras infranqueables. El caldero vierte su calor a otro caldero, el rayo fulmina a otro rayo, y en ambos casos todo queda en casa.
Cada uno o una de los miembros de la relación homosexual tiende a asumir un papel en el universo del yin y el yang, aunque sufren menos la incomprensión radical que destruye tantas relaciones heterosexuales.
Los hombres homosexuales son probablemente más promiscuos que las mujeres lesbianas. Aunque cada cual asuma su papel más masculino o femenino, es innegable que los hombres tienden más a la caza que las mujeres, y las mujeres se preocupan más por la estabilidad.

Los problemas sexuales, en general, surgen de estas particularidades tan opuestas. Si el hombre quiere acceder al fruto del deseo le conviene trabajar más los preludios, como el cocinero que sabe que las judías en remojo durante la noche saben luego mejor que las arrojadas de inmediato al fuego de la cocción. Y la mujer puede también dar de su parte, aceptando en la medida de lo posible la perentoriedad del arrebato masculino.
Aunque es importante no asumir compromisos inaceptables. La mayoría de estos compromisos surgen del miedo a la pérdida, antesala del miedo de los miedos, que no es otro que el miedo a la muerte. La mujer que hace el amor por no perder al hombre, termina muchas veces siendo frígida. El hombre que hace lo propio por no perder la mujer, sucumbe a la tentación del viagra. Cuántas parejas no habrá donde ella usa lubricantes (que con otros hombres o en otras situaciones no necesitarían) y él mantiene una erección incuestionable gracias al viagra, pero con el precio de no sentir nada. Es, pues una erección anestésica.
Empecemos con los problemas propios de la mujer.

Frigidez

- cariño, tengo la regla y estoy sensible, tengo ganas de llorar.
- Bueno, ya sé te pasará, yo me voy a dar un paseo.

Síntesis de una conversación recurrente, que en muchos casos refleja la impotencia en el hombre y la frigidez en la mujer.

Frigidez viene de frío, de frialdad. La mujer se vuelve feria (no tiene apetito sexual) y rígida (ni falta que le hace).
Un término que tiene una connotación altamente peyorativa en el lenguaje coloquial: “ no seas frígida, mujer”.
El hombre quiere eyacular, para sentirse liberado de sus tensiones, y la mujer se convierte en el recipiente insensibilizado y deseoso de que la función acabe lo antes posible. 

La mujer desea entonces que el hombre eyacule lo antes posible, para que al menos por un tiempo muera ese deseo tan poco compartido.
Los franceses llaman al orgasmo petite mort, pequeña muerte, y me da que en el fondo se refieren más y a lo que le ocurre al hombre que a la mujer.
Después del orgasmo, la mujer que padece momentos de frigidez (no me gusta eso de adjetivar a las personas con patologías), se siente liberada de la espada de Damocles que la amenaza.

Esto lo demuestran varios estudios recientes sobre sexualidad. Se trata de una situación altamente frustrante, que termina por matar la libido.
He tenido bastantes pacientes que reaccionaban al desapego sexual con sequedad vaginal. Las glándulas de Bartolíno, responsables del lubrificar los genitales femeninos durante el acto, hacen huelga.
 Como el subconsciente, está glándula es mucho más sincera que su propietaria, y reacciona con inusitada franqueza: “no me das lo que quiero, pues toma sequía”.
Por eso mujeres aparentemente frígidas dejan de serlo cuando se sienten comprendidas. En sexología es muy útil servirse de la intención paradójica. Una mujer que se siente presionada a consumar el acto sexual va a reaccionar con uno. A veces será un no consciente (“ no me da la gana”), y otras inconsciente (“ bueno, vale, si te empeñas”). Aunque al final va creciendo una montaña de frustraciones, tanto para el hombre como para la mujer. En ocasiones la solución es separarse, pero luego llega la siguiente pareja, y la siguiente, y la siguiente … Y el mismo esquema se repite hasta la extenuación. Merece la pena cambiar de esquema y de estrategia.

Aunque la frigidez también puede venir provocada por otros muchos motivos: estrés, depresión, acoso laboral, etc.. Todo ello puede producir cambios hormonales, con una disminución del nivel de andrógenos. Ciertos medicamentos, así como las drogas, también pueden provocar una disminución del nivel de andrógenos. Una disfunción tiroidea también puede afectar notablemente el apetito sexual. No olvidemos que el orgasmo en particular, y el placer sexual en general se dan en el cerebro, lo mismo que ocurre con el dolor y la angustia. Por eso conviene alinear el cuerpo con la mente.

Estrategia del minuto


  • Punto: Haz presión sobre punto  BP6
  • Masajea los pezones durante al menos un minuto. Puedes usar un aceite tonificante, como el de romero.
  • Masajea las orejas de tu pareja, en especial la zona erógena.
  • Masaje del tiroides. Masaje de la región situada entre la ingle y los órganos genitales
  • Herbolario: la canela es un excelente estimulante sexual, lo mismo que el ginko.
  • Remedio casero: toma mucha agua caliente.


Zona erógena
 Problemas masculinos
Impotencia

Es la incapacidad del hombre de alcanzar la erección (y mantenerla). En la mayoría de los casos se trata de un problema psicológico, no funcional, lo primero que se debe descartar es que no haya un trastorno orgánico que la provoque, como por ejemplo una prostatitis, un mal que afecta sobre todo a las personas que permanece en casi todo el día sentadas en la misma posición, como los camioneros.

La compenetración con la pareja y su comprensión no es fundamental para superar el problema. Y el humor, básico. 
Los ejercicios que siguen sirven para estimular la potencia masculina en general, y por supuesto también para superar la impotencia.

Es conocida la anécdota de una pareja que viene a consulta por problemas de erección de él. Les dices a los dos que por favor se hagan caricias y cosas así durante varias semanas, pero que eviten rigurosamente la penetración. Luego llegan varias semanas después, con mala conciencia, diciendo que no lo han cumplido. Es la intención paradójica. Cuando quedas con una persona sin esperar nada, es más fácil por definición que surja la sorpresa, madre el apetito sexual.

Un minuto para dinamizar tu vida sexual

Ejercicios del minuto (no los tienes que hacer todos cada día):

  • Sujeta al escroto con una mano y presiona ambos testículos a modo de bombeo. Puedes hacerlo durante 20 o 30 segundos. No aprietes demasiado.
  • Presiona el perineo (puntoVCI)



  • Masaje del ombligo (sentido de las agujas del reloj)
  • Masajea la zona entre el sacro y la rabadilla
  • Presiona el punto situado en el borde central del pubis.
  • Haz un masaje alrededor del ano (la ducha es un buen momento para ello)
  • Masaje las últimas vértebras lumbares, tanto ambos lados, como en los espacios intervertebrales.
  • Masaje en la zona superior de la oreja (ver imagen).
  • Masaje de la región de la médula oblonga (ver imagen). La médula oblonga controla los procesos de respiración, el ritmo cardíaco, la presión sanguínea, e incide por tanto la función sexual.

Zona de médula oblonga

  • Masaje a la región del sacro

Tu pareja puede ayudarte con un masaje en las zonas mencionadas. Podes usar un buen aceite estimulante, por ejemplo de romero.

Eyaculación precoz

Hombre, eyaculador precoz, busca mujer para …
¡bah! Ya es igual!

Es una situación horrible para hombres y mujeres. La atracción entre ambos es máxima, las caricias y besos ardorosos han ofrecido un prelegómeno maravilloso del acto. Llega el momento de la penetración. Poco a poco se inicia el proceso de calentamiento del caldero femenino. Necesita tiempo, mucho tiempo, cuando … No, no puede ser, se terminó lo que se daba. El hombre eyacular rápidamente, no pudo retener ni un minuto más el fruto de la pasión. La mujer lo abraza: “no pasa nada, cariño … La próxima vez …”. Es la hora de la frustración.

Es mejor que la mujer no se lo tome demasiado a pecho, a no ser que no piense ni por asomo volver a ver a su compañero. Cuanta más importancia le de, más difícil le resultará salir del círculo vicioso de la eyaculación.
El control de la eyaculación precoz no requiere grandes esfuerzos, si no una cierta regularidad. Con al menos un minuto al día de ejercicios es viable superar el problema en un breve espacio de tiempo.

Estrategia del minuto

  • Ejercicios respiratorios

Incluir estos ejercicios en las artes amatorias. Cada vez que orines práctica la retención y liberación de la orina desde el perineo.

En la situación crítica

  • Puntos: presión al punto VCI(Ver foto anterior)
  • Sujeta la base del pene con fuerza, antes de llegar al punto de no retorno. Descansa unos instantes antes de proseguir. Puede que la mujer no le haga mucha gracia, pero aún le hará menos gracia ver cómo el hombre eyacula, dando por terminada la fiesta. Lo interesante es que el hombre tenga entrenamiento para decidir cuando eyacula y cuando no.
  • Empuja la lengua contra el paladar. De este modo conectamos los dos meridianos centrales del cuerpo y resulta más fácil controlar la eyaculación.
  • Respira pausada y profundamente y mantienen la respiración.

2 comentarios:

  1. Estupendo artículo Anna, la verdad es que hay muchos problemas que no se solucionan por falta de información. He tenido pacientes asi...

    Petons

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  2. Anna. realmente me deleite con su pagina, en mi corazón se guarda un sentimiento mutuo que podríamos compartir.
    AMO LA VIDA Y CON PANICO ESPERO LA MUERTE, hay que la descubra a tiempo hasta llegaría a su encuentro.
    cpadillaborbon@gmail.com

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