sábado, 30 de marzo de 2013

Diana Ross

La historia de The Supremes es la del éxito y la consagración, pero también resultaría trágica y decepcionante como pocas, aunque quien ame la gran época de la música negra de los 60 no puede más que recordar con simpatía y una cierta nostalgia la serie de éxitos que jalonaron su carrera.
The Supremes consiguieron alcanzar el número 1 con doce canciones, un record únicamente superado por The Beatles y Elvis Presley, vendiendo más de cincuenta millones de discos y contribuyendo que forma determinante a forjar lo que se llamaría el “sonido motown”, a la cabeza del cual se hallaba Berry Gordy .
The Supremes parecían rebosar buenas vibraciones en todas sus actuaciones, y para muchos de nosotros, canciones como come See about me y Baby love, han sido el remedio mágico que nos han levantado el ánimo en momentos de moral baja. The Supremes han sido el grupo femenino más importante de toda la historia del pop.
Su trayectoria comenzaría con la amistad entre Florence Ballard y Mary Wilson, nacida la primera el 30 de junio de 1943 y el 6 de marzo de 1944 la segunda. Ambas se conocerían mientras cursaban estudios en Detroit, durante un concurso para cantantes debutantes. Florence había nacido en Detroit y Mary en Greenville, Misisipí, aunque sus padres pronto  se trasladarían a Detroit. Entre ellas creció una corriente de simpatía mutua y junto a otra chica, Betty Travis formarían un grupo bajo la batuta de varios componentes de The Primes (que más tarde saldrían a la fama como The Temptations). Esta relación nacerían The Primettes, “ hermanitas” de The Primes. Poco después se incorporaría a la formación Diana Ross, nacida el 26 de marzo de 1944, también en Detroit.

Ya desde su entrada en The Primettes, y todavía bastante antes de que se convirtiese en The Supremes, Diana se dio cuenta de que contaba con más carisma que sus compañeras y llegó a un punto en que supo que el éxito iba a ser suyo, por lo que utilizó todo tipo de recursos para destacar por su cuenta. Los primeros trabajos de The Primettes consistieron en hacer los coros de la sesiones de estudio de artistas consagrados.
Mary Wilson, Cindy Birdsong y Diana Ross
Poco después de grabar un sencillo con la productora LuPine, Pretty Baby, la Motown intentó hacerse con ellas pero se encontró con la oposición del manager de las chicas que quería esperar a que éstas acabasen los estudios. Motown las incorporaría a su sello en 1961. Cuando entraron Dana que quería abrirse pasó rápidamente, también consiguió el empleo de secretaria del jefe. En aquellos días la Motown todavía no era una gran compañía, aunque ya empezaba a despuntar en la industria discográfica y contaba con los servicios de varios artistas muy prometedores, que llegarían a ser grandes estrellas del soul, como Mary Wells, Smokey Robinson and The Miracles, Eddie Holland etc. El primer cometido de The Primettes dentro de la escudería de Detroit fue hacer coros para Mary Wells en tres canciones. Ese mismo año lanzarían otro single, I want a guy, que saldría bajo el nombre de The Supremes, un nombre escogido por Flo Ballard, hasta entonces la líder del grupo, de una lista que había confeccionado el propio Gordy. Fue precisamente en esta época cuando Flo sufrió una violación de la que no se recuperaría jamás y que condicionaría sus relaciones con los hombres y con sus propias compañeras de grupo.

Primeros éxitos

I want a guy fue el primero de los seis sencillos publicados en los dos años siguientes, entre ellos, Buttered popcorn, Your heart belongs to me y A Breathaking guy. Sin embargo la carrera de The Supremes tardaría bastante en despegar y la altiva Diana tuvo que esperar bastante antes de conseguir un éxito, mientras veía que los demás a artistas de la Motown lograban uno tras otro.
En 1962 tuvieron su oportunidad, ya que Gordy organizó la primera “Motown Revue”, una gira promocional por los entonces racistas estados del sur. En esa primera experiencia estaban The Miracles,The Contours, Mary Wells, Marvin Gaye acompañado por Martha and The Vandellas (los coros de Marvin), The Marvelettes y The Supremes.***Video sound de Motown
The Supremes fueron el grupo de la Motown que mejor supo expresar la creatividad del trio Holand- Dozier-Holland, para la que estos escribieron y produjeron cinco números uno consecutivos en las listas de éxitos entre enero de 1964 y mayo de 1965. El primer gran éxito resultado de dicha colaboración fue  When the loveligth starts shining trhough his eyes; en junio del mismo año aparecería When did our love go, en el que hacían gala de unas hermosas armonías vocales, y con una acentuada melancolía en el piano, alcanzando el número uno de las listas. En los siguientes discos el trío de productores elaboraron un sonido más compacto y metálico, que alcanzaría su desarrollo completo en 1966, con You can’t hurry love y You keep me hangin’on. De ahí en adelante la racha de los éxitos sería imparable: Baby love, Come see about me, Stop¡ in the name of love, Back in my arms again, todos ellos número uno en las listas de éxito.
El sueño dorado de Diana Ross se había hecho realidad, The Supremes se convirtieron en el grupo con más éxito de la Tamla Motown.
Con esas ventas millonarias llenándole los bolsillos, Berry Gordy pensó que The Supremes estaban preparadas para dar el gran salto desde la escena pop a la del mercado del clan de las Vegas, y para ello empleó una táctica inteligente y efectiva. Primero llevaron a cabo una histórica “ jam” con The Andrews Sisters en el programa televisivo de Sammy Davis Jr y a continuación Berry Gordy firmó un contrato con el Club Copacabana para que sus chicas realizasen una serie de actuaciones especiales. Aunque pocos podrían imaginarse ver a un grupo de la escudería Motownn actuando en el Copacabana, lo cierto es que consiguieron un notable éxito, eso sí, mercé a los extenuantes ensayos a que la sometía su productor, a fin de perfeccionar los números.
A pesar de todo ello, en 1967 empezaron los problemas internos entre The Supremes, y sería Flo Ballard la que sufriría las consecuencias de la ascensión de Diana Ross como líder del grupo. Pero lo que realmente la enfureció fue la decisión que se tomó con respecto a su canción Somewhere, el único tema en el que Flo hacía de solista; un buen día Gordy se presentó durante los ensayos anunciando que a partir de entonces sería Diana quien cantaría la canción. Después de eso Flo fue perdiendo interés por el grupo y por su propia carrera. Más tarde abandonó el grupo, la Motownn e incluso demandó a Gordy. Falleció en 1976 de un ataque al corazón provocado por el abuso de alcohol y anfetaminas.

La perla negra

Gordy que mantenía una relación sentimental con Diana la quiso lanzar al estrellato como “show woman” y en octubre de 1969 se anunció el abandono de The Supremes por parte de Diana Ross que se despediría con el sencillo Someday we’ll be together. Con ayuda de Nick Ashford y Valerie Simpsom, autores y productores de Motown, Diana fue lanzada por medio de un especial televisivo y de un espectáculo he realizado en Broadway y las Vegas, que recogerían opiniones encontradas entre la crítica. El siguiente paso fue la participación de Diana Ross, como protagonista en la película Lady sings the blues(1972), una biografía de Bily Holiday, por la que sería nominada para un Oscar, y que le permitiría expresar sus dotes de artista polivalente. Las primeras canciones de aquella nueva época en la carrera de la bella Diana fueron productos basados en los típicos esquemas del espectáculo tipo las Vegas, como Touch my in the morning, con esperanza de atraer una base de público más amplia con espectadores blancos.
Los años 70 ya no serían lo de los mejores en el terreno artístico y aunque la estrella de Diana Ross pareció apagarse volvió a lucir tras la aparición del álbum Diana& Marvin, con Martín Gaye.
 Álbum Diana& Marvin


 CARA A
You Are Everything" (Thom Bell, Linda Creed)
"Love Twins" (Mel Bolton, Marilyn McLeod)
"Don't Knock My Love" (Wilson Pickett, Brad Shapiro)
"You're a Special Part of Me" (Harold Johnson, Andrew Porter, Gregg Wright)
"Pledging My Love" (Don Robey, Ferdinand Washington)

CARA B

"Just Say, Just Say" (Nickolas Ashford, Valerie Simpson)
"Stop, Look, Listen (To Your Heart)" (Thom Bell, Linda Creed)
"My Mistake (Was to Love You)" (Gloria Jones, Pam Sawyer) 
"Include Me In Your Life" (Mel Bolton, Marilyn McLeod)

En 1975 volvería protagonizar otra película, Mahogany dirigida por Tony Richardson, hasta que fue sustituido por el mismo Gordy. Poco después, una vez alcanzado su objetivo de llegar a la cima, Diana dio por terminada su relación sentimental con Gordy, casándose con un publicitario blanco, Bob Silberstein. Su unión sería corta pero dejaría tres hijos como resultado.
En 1977 aparecería su álbum An evening with Diana Ross, fruto de grabaciones de sus actuaciones en directo donde su clase y repertorio siempre salían triunfantes. El éxito obtenido con Mahogany la empujaría a meterse en otro proyecto cinematográfico no menos ambicioso The whiz, basada en la comedia musical El mago d Oz, junto a Michael Jackson, Richard Pryor, y Lena Horne. El resultado sería desastroso decidiendo la cantante a volver a la música tras un periodo de reflexión.
Ashford y Simpsom continuada proporcionándole excelentes canciones, entre ellas las integrantes del larga duración The Boss (1979) .
Diana Ross entró en las listas de éxitos en 1980 con el álbum Diana y permanecería en ellas durante todo el año, en parte gracias a canciones como Upside down, I’m comomg out y My old piano, producidas por Chic y Nile Rodgers, junto a Bernard Edwards.
Endles love, el tema principal de la película homónima de Franco Zefirelli, fue otro éxito de Diane Ross, interpretado junto a Lionel Richie, un buen amigo. De esta forma se cerraba la etapa de la cantante en la Motown y poco después de abandonar la productora de Gordy, firmaría con la RCA y con EMI.
Silk electric, un disco también ha producido por la cantante, abría la etapa en la que Diana Ross se responsabilizaba de sus propias canciones, incluso asumiendo el papel de autora, abriendo un nuevo periodo en su carrera.
Álbum Silk electric


CARA A
«Muscles» Michael Jackson
«So Close» Diana Ross, Bill Wray, Rob Mounsey 
 «Still in Love» Randy Handley
«Fool for Your Love» Diana Ross, Bill Wray, Ray Chew
«Turn Me Over» Diana Ross, Steve Goldstein
CARA

«Who» Barry Blue, Rod Bowkett
«Love Lies» Allan Chapman, Michael Hanna
«In Your Arms» Linda Creed, Michael Masser «Anywhere You Run To» David Roberts
 «I Am Me» Diana Ross, Freddie Gorman, Janie Bradford

Con este nuevo ciclo vendrían aparejadas las realizaciones de innumerables giras, los grandes conciertos, como el de Central Park de Nueva York, la grabación de video clips (con Julio Iglesias) y diversas experimentaciones de lenguajes musicales, incluso con la música disco. También fundaría Dianarose Enterprises para administrar sus ganancias, al igual que las grandes estrellas del show business” norteamericano.
Musicalmente sus últimas producciones son un tanto irregulares, de gran calidad pero sin conseguir grandes “hits”, aunque algunas resulten interesantes, como Swep away (1984), Red hot (1987) y Workin overtime (1989) sin que en ninguna de ellas aparezca aquel espíritu de The Supremes que tantos éxitos le proporcionó en el pasado.

*** Diana Ross en concierto en las Vegas

viernes, 29 de marzo de 2013

Perfeccionismo. Relaciones interpersonales

La vida es el arte del encuentro, cantaba el conocido y malogrado cantautor brasileño Vinicius de Moraes, al ritmo de samba. Resulta ser un texto bello y lleno de sabiduría.
En su contexto la letra adquiere, ya en su final, un aire y como de diálogo que viene a decir:


es mejor estar alegre que estar triste
la alegría es la mejor cosa que existe,
Es como un solo dentro del corazón
 pero sí quieres hacer de ella una samba
Tienes necesidad de un poco de tristeza
Necesitas un poco de tristeza
Porque si no, no sería su un verdadero sambeador,
Si no, es, mar a una mujer solamente bella,
Una mujer tiene que tener algo más que la belleza,
Ser alguien que llora, que tiene melancolía,
Un aire de amor atribulado,
Una belleza que viene de la tristeza de saberse mujer,
Algo más que de ser mujer
(…)
Hacer samba así no es un chiste,
Quienes siege samba no es poeta,
Si lo quieres la samba es oración,
Las andes tristeza hecha danza,
Tristeza que tiene siempre la esperanza,
De no estar triste, antes o después
(…)
Para los que van por la vida bromeando,
Atento amigo, la vida es una cosa sería,
Y no te equivoques, hay una sola,
(…)
Porque la vida es, amigo, el arte del encuentro,
Aunque por desgracia ayer tantos desencuentros,
Hay siempre un perdón a la espera,
Unos ojos llenos de amor,
Unas manos llenas de amor,
Pon un poco de samba en tu vida,
Pon un poco de amor dentro del ritmo,
Y verás que ninguno en el mundo vence,
La belleza que hay en un sambeador.

Con nuestros encuentros vamos a ir tejiendo nada menos que nuestro futuro. Y al desacertar en el encuentro concreto cerramos un camino que pudo ser venturoso. O, por el contrario, nos metemos electivamente, en túneles o pozos de dificultosa salida. Así es como vamos avanzando, para bien o para mal y con mayor o menor conciencia de la velocidad, la meta, la dirección e incluso el sentido.
La vida es el arte del encuentro y hay que adiestrarse en adquirirlo. Nos va mucho en ello, por eso hemos de afinar en movilizar los recursos de que disponemos y conseguir ventajosos encuentros.
"El éxito en esta vida más que en saber, consiste en arrimarse a quién sabe”.

Si esto tiene valor para cualquier persona más para el perfeccionista que acude a cada encuentro personal con sus desenfocadas “ gafas anancasticas”.
 En efecto, el personaje tipo, suele ir por la vida, por el mundo de los encuentros familiares, profesionales, sociales, etc. cargado de megasubjetivismo y ajeno al tan interesante concepto de perspectivismo.
Al analizar un hecho, al observar un objeto un lugar, o bien cuando emitimos un juicio sobre algo, es obvio que estamos hablando de lo que, de eso, nosotros sabemos, de lo que hemos estudiado un aprendido etc. Pero nunca se nos ocurrirá emitir ese juicio como coincidente con la verdad, con toda la verdad.
Pues bien, el anacástico pontifica, monta su cátedra y, desde ella, adoctrina. Cualquier opinión ajena a la suya, piensa que debido surgir de una falta de datos, de una información errónea, de no haber informado, etc.. O simplemente del descuido en quienes dieron o recogieron la información. Pero el anacástico sufre apreciando el esfuerzo hecho por todos para sintonizar sus criterios.
Qué fácilmente se le olvida al anacástico la idea del perspectivismo, tan bién expuesto por Ortega y Gasset y luego recogido por Rof Carballo.
Conocemos por perspectivas. Cada conocimiento de hechos u objetos conlleva infinitas perspectivas que enriquecen el conocimiento personal y concreto. Pero por muchas que sean las perspectivas utilizadas, nunca alcanzaremos el conocimiento perfecto y total y así hemos de saberlo, aceptarlo humildemente y contar con ello.

Es nuestra condición. Por otra parte, no cabe duda de que a más perspectivas percibidas, más información.
Pero, aun cuando sea bueno acrecentar las perspectivas alcanzadas, hay que equilibrar con las posibilidades de aprovechamiento, el coste, el tiempo etc.
 El perfeccionista, piensa de ordinario que las perspectivas que posee le aseguran el éxito de su afirmación. Y si alguien opina de otro modo, que es lo usual en la familia, el trabajo o la calle, es que le falta información, es que carece de la luz de unas perspectivas esenciales como las suyas. De ahí su obstinación y el difícil diálogo constructivo que pudiera pensarse o desearse.
Es llamativo como mejoran unas relaciones humanas, en torno al anacástico, cuando percibe y asimila esta visión reduccionista que su defecto psicológico le aporta, aun sin él quererlo o saberlo y le causa una seria distorsión perceptiva.
A todos, y especialmente en el caso del perfeccionismo, les ha de resultar muy útil ponerse en el lugar del otro mediante un esfuerzo racional y de diálogo. Saber escuchar, contrastar y complementar las informaciones para negociar luego, es la dinámica correcta. Así, surge con fluidez el diálogo clarificador que suele conducir a la concordia, a la amistad y a la enriquecen una convivencia en cualquier núcleo social humano.

El síndrome del perfeccionismo. El anacástico.
Manuel Alvarez Romero
Domingo GarciaVillamisar

sábado, 23 de marzo de 2013

Autoestima y relaciones afectivas.

La felicidad parece estar hecha para ser ejercida y compartida. 
David G. Myers. 
La búsqueda de la felicidad, 1992

A lo largo de nuestro trayecto por este mundo, casi todos vivimos situaciones muy diversas e inmutables momentos que nos alegran la vida. Excepto esas memorables ocasiones felices, programadas o imprevistas, que conscientemente grabamos para siempre en nuestra autobiografía, los instantes gratos sólo suelen dejar una huella de deleite temporal. Sin embargo, si nos paramos a pensar sobre cuáles han sido las experiencias más agradables y tratamos de identificar las parcelas primordiales de nuestra dicha, la gran mayoría de los hombres y las mujeres, independientemente de su edad, su personalidad, su estrato social o el país en el que habiten, apuntan a las relaciones afectivas con otras personas, bien sean de pareja, de familia, de amistad o de simples conocidos, con los que comparten aficiones, valores o alguna cosa en común. En segundo lugar suelen elegir el trabajo en el sentido amplio de la palabra porque, me refiero a aquellas ocupaciones o actividades gratificantes, remuneradas o no que implican cierto esfuerzo y empleo de nuestras habilidades o talentos.

Relaciones afectivas

La conexión entre relaciones y autoestima es de doble dirección. Casi todas las personas que gozan de la capacidad para forjar y mantener buenas relaciones consideran que estos vínculos afectivos constituyen un componente fundamental del concepto de sí mismas y suman puntos a su autovaloración. Al mismo tiempo, las personas con una autoestima saludable suelen conectarse mejor y desarrollar buenas relaciones con los demás y se sienten más seguras y confiadas en situaciones de intimidad que quienes se infravaloran o que aquellas cuyas altas autovaloraciónes están basadas en cualidades narcisistas de dominio y de poder sobre los demás.
Muchas personas son conscientes de que las relaciones gratificantes protegen su autoestima en momentos bajos o de gran vulnerabilidad. Está de sobra demostrado que desde la infancia hasta el último día de la vida las buenas relaciones afectivas constituyen el mejor antídoto contra las consecuencias nocivas de cualquier amenaza contra la propia identidad. La cohesión familiar, el amor de pareja, el espíritu fraternal y el “idealismo solidario” son factores protectores del “ yo”.

La unión con nuestros compañeros de vida constituye un remedio eficacísimo contra todo tipo de adversidad, sea un fracaso personal, una grave enfermedad, la pérdida de un ser querido, un desastre natural, un percance imprevisto o una agresión cruel, física o mental. Los individuos que se sienten genuinamente vinculados a otros seres cercanos superan los retos y escollos que les plantea la vida mejor y más rápidamente que quienes no cuentan con el soporte emocional de algún semejante.

Esto me trae a la memoria la historia del psiquiatra francés Boris Cyrulnik. Nacido en una familia judía que emigró de Rusia a Francia. Cyrulnik escapó, cuando sólo tenía seis años, de un campo de concentración nazi, en el que perecieron todos sus familiares. Después de pasar una infancia errante en los diversos orfanatos y familias que le acogieron, estudió medicina y alcanzó el puesto de Profesor de psiquiatría de la universidad francesa de Var, donde es un reconocido experto  en los efectos de las experiencias traumáticas. Según este psiquiatra, la capacidad para resistir y superar las agresiones continuadas, lo que él y otros especialistas hoy llaman resiliencia, depende de múltiples factores innatos y adquiridos, pero uno indispensable para que cualquier víctima “pueda construir una nueva vida soportable, consentido e incluso hermosa” es que encuentre un cierto nivel de apoyo emocional, aunque sean de una sola persona.
La práctica de la medicina proporciona contables oportunidades para observar a individuos desafortunados que, con la ayuda y el afecto de algún ser querido, convierten las dificultades en estímulos vitales, las desgracias en posibilidades y acaban sintiéndose orgullosos de su lucha.
En la escritura china y japonesa curiosamente se utiliza el mismo símbolo para expresar “crisis” y “oportunidad”.
Sentir que se pertenece a un grupo solidario revaloriza el concepto de uno mismo, y un buen concepto de uno mismo facilita a su vez la inserción en un grupo solidario. 
En una serie de experimentos llevados a cabo por el Profesor de psicología Mark R. Leary, con la participación de casi un millar de universitarios, los estudiantes con un buen nivel de autoestima tenían altas probabilidades de sentirse “incluidos” en el grupo y de percibir valoraciones positivas por parte de sus compañeros. Por el contrario, los estudiantes con autoestima pobre, tanto si estaba dañada por experiencias traumáticas pasadas o por estados depresivos, o sea del tipo narcisista, tenían dificultad para integrarse y se mostraban inclinados a sentirse “excluidos” o pensaban que sus comportamientos eran valorados negativamente por sus compañeros.
Todas las relaciones afectivas, sea del tipo que sean, requieren “mantenimiento”, adaptación y capacidad de resistencia por parte de sus integrantes. Se necesita prestar continua atención y poner esfuerzo a los cambios inevitables que acompañan el paso del tiempo, como los problemas de los hijos, los agobios laborales y económicos, los cambios inesperados o las enfermedades. Las personas que poseen la habilidad para sortear o superar estos obstáculos se sienten eficaces, algo que tienen en cuenta a la hora de valorarse a sí mismas.
También es cierto que una autoestima saludable puede ayudar a vencer estos desafíos, pues estimula la confianza en uno mismo, la fuerza de voluntad y la esperanza. La inseguridad de uno mismo o la insensibilidad egocéntrica socavan la capacidad para negociar las desavenencias o los conflictos entre las personas.
Quienes se sienten hundidos o indignados por las pequeñas ofensas de la pareja, de un familiar o de un amigo, casi siempre terminan distanciándose. Unos, impulsados por la culpa y el auto desprecio; otros, por la rabia y la obsesión con el desquite.
Es un hecho cotidiano que los hombres y las mujeres de frágil amor propio tiene gran dificultad para soportar las inevitables tensiones que caracterizan las relaciones con los demás.
 Incluso en las uniones que terminan en ruptura, a la penosa hora de separarse, las personas que gozan de un autoestima razonablemente sólida superan mejor el difícil trance.


Texto Luis Rojas Marcos La autoestima

La música española en el siglo XVII

En el siglo XVII termina la Edad de Oro de la música española. Continúan las cuatro escuelas de música polifónica religiosa (catalana, aragonesa, valenciana y castellana), y en ellas figuran autores importantes; pero su espíritu, al igual que ocurre en el resto de Europa, ya no es el mismo, y sus figuras tienen simplemente importancia local.

El compositor más importante de Catalunya en esta época es Joan Pau Pujol (1573-160021), maestro de capilla en la catedral de Barcelona, y cuya producción, religiosa en su casi totalidad, es una publicación al cuidado de Monseñor Higinio Anglés.

 *** De Joan Pau Pujol- Si del pan de vida
***  De joan Pau Pujol- Si del fuego de amor herido
***  De Joan Pau Pujol- El principe soberano (Villancico)
***  De Joan Pau Pujol- Sacris solemnis

Deben citarse también los nombres de Marciá Albareda y Josep Reig. La célebre “escolanía de Montserrat” cuenta entre sus maestros el gran Joan Cererols (1618-1680), cuyas obras han sido publicadas por el P. David Pujol.

*** De Joan Cererols- Ha de los hombres
*** De Joan Cererols - Fuera que va de invencion
*** De Joan Cererols- Serafin, que con dulce harmonía
*** De Joan Cererols: Son tus bellos ojos soles
*** Escolania de Montserrat y Cererols- Salve d'ecos
*** Escolania de Montserrat y Cererols- Magnificat

En Valencia se destaca, entre un apreciable número de compositores y teóricos, la figura de Joan Baptista Comes (1568-1643),
*** Juan Baptiste Comes- A la sombra estais (Villancico)
*** Joan Baptista Comes- Bien te puedes alegrar
*** Joan Baptista Comes- In memoriam aeterna

discípulo de Joan Ginés Perez de la Parra (1548-1612), prolífico autor de composiciones religiosas, maestro de capilla en Lérida, Madrid y finalmente en su ciudad natal Valencia.

 Los más importantes maestros de la escuela aragonesa son: el organista y compositor Sebastián Aguilera de Heredia, autor de versiones del magníficat en los 8 tonos gregorianos,

 *** Sebastian Aguilera de Heredia~Tiento de batalla de 8 tono 
***  Sebastian Aguilera de Heredia- Ensalada del 8 tono

Naturalez muerta con instrumentos musicales,
por Cristoforo Monari.
 Laud, viola de "gamba", guitarra, violin.
Foto Giraudon.
 y Pedro Rimonte o Ruimonte, cuyo Parnaso español de madrigales y villancicos apareció en Amberes en 1614 (el único ejemplar completo de esta obra se conserva en la biblioteca nacional de París) .
 *** Pedro Ruimonte - De la piel de sus ovejas 
***  Pedro Ruimonte - Quiero dormir y no puedo

La escuela castellana comprende, además de los maestros de capilla de las catedrales (Salamanca, Ávila, Valladolid, León, Burgos), los de los grandes centros aristocráticos: La casa del duque de Alba, la Capilla Real y los grandes conventos de Madrid y sus alrededores (el Real monasterio de la Encarnación, las Descalzas Reales y el Escorial). Al lado de misas, salmos, motetes y otras composiciones latinas, aparece en el seno de estas capillas un nuevo género religioso sobre textos en lengua vulgar, el villancico, que se desarrollaría hasta convertirse en una auténtica cantata con acompañamiento instrumental, con coros, fragmentos solistas y otros de conjunto.

La música profana ha llegado hasta nosotros a través de algunos manuscritos; los más importantes son el de tonos castellanos (Biblioteca del Duque de Medinaceli, en Madrid), y la recopilación realizada por Claudio de Sablonara y que se conserva en la Staatsbibliothek de Munich (edición moderna de Jesús Aroca, 1919) porque, además del ya citado Rimonte, los más notables compositores son Juan Blas de Castro (c. 1584 -1631), músico del duque de Alba que más de una vez es citado elogiosamente por Lope de vega;

***  Juan Blas de Castro - Desde las torres del alma
***  Juan Blas de Castro - Desiertos, campos, árboles

Gabriel Díaz (c. 1590-1631); Juan Palomares y, entre los más importantes, Mateo Romeo, “ el maestro Capitán” (+1647) . Su producción se compone en general de canciones castellanas de género madrigalesco, en un estilo más sencillo que se orienta hacia la homofonía.

La música instrumental

La mayor parte del repertorio vocal de esta época es inédita, pero ha sido conservada. En cambio se ha perdido casi toda la música instrumental. Se sabe que en general las obras religiosas incluían acompañamiento instrumental, en la actualidad estas composiciones mixtas se conservan desprovistas de tal acompañamiento (aunque generalmente los instrumentos se limitaban a doblar las voces, es seguro que en algunos casos tenían un papel más importante en la interpretación de la obra).
La música para conjuntos instrumentales se ha perdido también en su casi totalidad. Además de algunas tablaturas y recopilaciones para guitarras, conservamos dos importantes colecciones de música para órgano: el libro de tientos y discursos de música práctica y teórica de órgano, llamado facultad orgánica (Alcalá 1626) de Francisco Correa de Araujo (+1663),

***  Francisco Correa de Arauxo. Tiento del Qvarto Tono

y la obra del organista valenciano Joan baptista Cabanilles (1644-1712),

*** Juan Bautista Cabanilles -Tiento de Falsas 
*** Juan Baptista Cabanilles - mortales que amais

de la que ya han aparecido los cuatro primeros volúmenes de la edición realizada bajo el cuidado de Higinio Anglés . Pero, hecho sintomático que puede caracterizar toda la música española de este periodo, sí Cabezón en el siglo XVI se había situado a la cabeza de la mayor parte de sus contemporáneos, Cabanilles evoluciona tras la huella de los organistas neerlandeses y alemanes de su época, tanto a causa de la estructura más simple de sus composiciones como de ciertas imperfecciones técnicas de su instrumento , en especial en el pedalero, muy incompleto. Esta obra agrupa numerosos tientos, tocate, pasacalles, diferencias, batallas, fruto de una desbordante imaginación que muchas veces parece deslizarse por los caminos de un pre romanticismo.


El arte dramático

La música para el teatro merece que nos detengamos algo en su estudio. Al ser el siglo XVII la época de oro del teatro español, era natural que la música formase parte del espectáculo preferido de los españoles; las canciones y las danzas se utilizan constantemente en las obras de la época, e incluso se crea un género de canción polifónica teatral especial: el cuatro de empezar, expresión abreviada de " (pieza a) cuatro (voces) para empezar (el espectáculo)". Los más distinguidos compositores de música teatral son los mismos que los de la escuela polifónica profana: Blas de Castro, Gabriel Díaz, Juan de Palomares.
Se sabe que en 1629 (fecha muy precoz en la historia del teatro lírico europeo) la selva sin amor, obra en un acto de Lope de Vega, fue interpretada íntegramente en versión musical ; desgraciadamente se ha perdido esta partitura de la que ignoramos incluso el nombre de su autor. Entre las "comedias en música" de Calderón, muy numerosas, de las que algunas eran enteramente cantadas, se conserva el primer acto de ***celos aun el aire matan (1660)  con todas las partes correspondientes a las voces y al bajo, pero sin los "ritornelli" e intermedios musicales. Es obra de Juan Hidalgo (+1685),

 *** Juan Hidalgo- Noble en Tinacria naciste
*** Juan Hidalgo-  Peynándose estaba un olmo-¡Ay, que me río de amor!"

 y fue hallada por José Subirá en la biblioteca del Palacio de Liria, propiedad de los Duques de Alba. Su descubridor la publicó en 1933. Muchos de estos espectáculos musicales tenía lugar en el Palacio de la Zarzuela (un antiguo pabellón de caza situado en el Parque Real del Pardo, próximo a Madrid, y que había sido agrandado por Felipe IV) ; la expresión "fiesta en la zarzuela" se simplificó en "zarzuela"; y este nombre, en su origen un diminutivo de "zarza" pasó a designar un género teatral cantado.

sábado, 16 de marzo de 2013

Autoestima y felicidad

Quienes se empeñen en encontrar su verdadera identidad deberían repasar cuidadosamente la lista de posibilidades y elegir aquella por la que quieran apostar su felicidad. 
William Janés, principios de psicología, 1890

El término felicidad está cargado de connotaciones filosóficas, políticas, moralistas y metafísicas que se expresan a una amplia gama de definiciones, desde las más sencillas y populares a las más abstractas e incomprensibles. El mismo Aristóteles, hace casi dos milenios y medio, ya remarcó en su obra Moral, a Nicómaco que, si bien la felicidad es “el bien supremo de la humanidad” nadie se pone de acuerdo sobre su naturaleza pero concretamente, el gran filósofo escribió: “ las opiniones del vulgo están muy lejos de la de los sabios. Unos colocan la felicidad entre las cosas visibles que saltan a los ojos, como el placer, la riqueza o los honores, mientras que otros la sitúan en otra parte. A este desacuerdo hay que añadir que la opinión de un mismo individuo varía muchas veces sobre lo que es la felicidad: si está enfermo, cree que es la salud; si es pobre, que que es la riqueza; y cuando la persona tiene conciencia de su ignorancia, se limita a admirar a quienes hablan de la felicidad en términos pomposos”.
Lo cierto es que la diversidad de opiniones es comprensible, pues, como ocurre con la autoestima, la felicidad es algo personal, privado y subjetivo. Por otra parte, aunque no nos pongamos de acuerdo cuando tratamos de definir la con palabras, creo que todos la reconocemos cuando la sentimos. En el terreno de la investigación, para minimizar la imprecisión semántica a la hora de explorar y medir el sentimiento de felicidad en las personas, los expertos e investigadores que tratan este tema prefieren utilizar el concepto más descriptivo de “ satisfacción con la vida en general”. Esta es una buena definición. Con todo, para entendernos, cuando uso el término felicidad me refiero a un estado de ánimo positivo y placentero, un sentimiento bastante estable de bienestar, que suele acompañar a la idea de que la vida, en general, es satisfactoria, tiene sentido, merece la pena.
Decenas de estudios a lo largo y ancho del mundo, como los de Michael Argylle, Ed Diener y Ronald Inglehart, por firmar lo que vengo repitiendo en estas páginas: la gran mayoría de la gente se aprecia sí misma, aunque los motivos varíen de persona a persona. Resulta curioso que esta misma mayoría no sólo se declara que se aprecian sí mismos, sino que además se creen más dichosos, más optimistas, más inteligentes, más sociables, más saludables, más éticos y más objetivos que la media de la población.
Con independencia de la dosis de egotismo o de parcialidad a favor de uno mismo, desde el punto de vista de la evolución de nuestra especie, esta aparente abundancia de alta autoestima no debería sorprendernos. Las personas que se valoran tienden también a sentirse valoradas por los demás, a mantenerse vinculadas al grupo social con el que conviven, desean quedar bien ante sí mismas y ante los demás, y están predispuestas a progresar, a mejorar su condición y a superarse. Con este fin, emprenden con optimismo proyectos socialmente constructivos y se marcan metas y objetivos alcanzables.

Otro acompañante frecuente de la buena autoestima es la sensación de controlar razonablemente el propio programa de vida. Cuando la persona piensa que esta sentada en el asiento del conductor, que dirige su destino, manda sobre sus decisiones y gobierna su día a día, se siente más segura y contenta consigo misma que cuando se ve impotente hoy capaz de dominar las circustancias. Todas estas cualidades fortalecen las probabilidades de supervivencia y refuerzan la motivación para reproducirse, algo que se observó sobre todo en los tiempos ancestrales en los que la evolución jugó un papel determinante.
Un dato ampliamente comprobado es que existe una conexión entre la alta autoestima saludable y la satisfacción con la vida en general de las personas concretamente, los hombres y las mujeres de cualquier edad, que se gustan y se aceptan a sí mismos, suelen sentirse razonablemente felices. De hecho, como demostró el profesor de psicología de la universidad de Michigan, David G. Myers en su exhaustiva revisión de investigaciones al respecto, el indicador que predice con mayor seguridad el nivel de satisfacción con la vida de una persona es su nivel de satisfacción consigo misma. Y esta relación es bastante conocida. Entre el 75% y el 85% de los hombres y mujeres encuestados sobre este tema en estudios multinacionales seleccionan “tener una buena opinión de uno mismo” como un componente “ muy importante” de su dicha. Más aún, ningún participante considera al factor autoestima irrelevante para sentirse felices.
A la hora de averiguar si una persona es dichosa, no nos ayuda saber si es hombre o mujer, casada o soltera, viuda o divorciada, si vive holgadamente o pasó apuros, ni sí es físicamente atractiva o de apariencia corriente. Tampoco nos ayuda a conocer si es muy inteligente o de intelecto ordinario, si es nativa o inmigrante, si tiene quince o setenta años, o si es abogado o fontanero. La mejor pista para aceptar es saber en qué medida goza de una alta, saludable y constructiva auto valoración de sí misma.
La autoestima es tan valiosa que la protegemos a toda costa, contra viento y marea. Como ya he apuntado, la defendemos pese a tener que tergiversar los hechos desfavorables y optar automáticamente por explicaciones que nos beneficien, aunque éstas sean ilusorias o, incluso, impliquen comparaciones ventajosas o la devaluación de los demás.
No obstante, aunque una buena autoestima constituye una pieza indispensable de la dicha, no es una condición suficiente.
Me explico: en el camino tortuoso de la vida hay hombres y mujeres afligidos por males dolorosos o percances implacables que, sin tener relación alguna con su grado de autoestima, les arruinan sus probabilidades de sentirse felices con por ejemplo, el dolor recurrente y recalcitrante es un veneno de la felicidad que no suele socavar directamente la autoestima de los afligidos.
La función natural del dolor es servirnos de alarma y avisarnos de que alguna parte de nuestro cuerpo sufre una dolencia un desarreglo, lo que nos impulsa a tomar medidas para protegernos. Pero a veces el dolor es tan insoportable que nos traiciona y nos destroza la vida. Si bien la medicina cuenta hoy con poderosos remedios analgésicos, hay dolores crónicos intensos e indomables que consumen la alegría de los más resistentes. Sirva de ejemplo el martirio que sufren algunos enfermos de neurálgicas o migrañas y los afligidos por cáncer es que les invaden los huesos. Por otra parte, ciertas enfermedades crónicas del cerebro, del corazón y de los pulmones, o las secuelas de traumatismos graves, sin ser tan dolorosas, pueden causar incapacitaciones intolerables, pues destruye  la autonomía y la aptitud para participar en la sociedad y mantenernos conectados con los demás.
Otro veneno de la satisfacción con la vida, que no necesariamente dañan la auto valoración positiva o el aprecio de uno mismo a no ser que uno se culpabilice, es la muerte de un ser querido. Para los niños, la pérdida de la madre o del padre, es el golpe más cruel. Para los adultos suele ser el fallecimiento de la pareja o de un hijo. Aunque con el paso del tiempo y el proceso natural de duelo la gran mayoría de las personas se recupera en 10-12 meses de estas pérdidas sentimentales, para algunos desafortunados la desaparición irrevocable de un ser querido se convierte en una herida permanente termina irremediablemente su alegría.
Como vemos, la relación autoestima-felicidad no es una relación unidireccional sencilla y clara de causa-efecto. Esto me hace recordar preguntas tan proverbiales e incontestables como la que se hizo el príncipe en su canto  a cenicienta: “¿te amo porque eres bella, o te veo bella porque te amo?”. O la que se hacen algunos naturalistas: “¿vuela el pájaro por que tiene alas, o tiende alas porque vuela?”

La relación entre la dicha y la autoestima es una relación de compañía en la que la felicidad siempre va de la mano de la autoestima saludable, pero como hemos visto, la buena autoestima también puede acompañar a personas que no son felices por causa de desgracias imponderables.

Con todo, lo normal es que una autoestima favorable, basada en el sentido de control sobre la propia vida y la capacidad para adaptarse a los cambios y superar los reveses, suponga una cuasi garantía de felicidad para cualquiera. Por todo esto , entender las claves del autoestima, su construcción, sus ingredientes y su papel en nuestra satisfacción con la vida en general es una inversión muy segura y muy rentable. A fin de cuentas, ¿hay algo más determinante en nuestra vida que cómo nos sentimos con nosotros mismos?

La cantata. La música italiana hasta la muerte de Carissimi.II Parte.

Esta entrada a continuación de esta :  La música italiana hasta la muerte de Carissimi. I Parte

Nuove musiche de Giulio Caccini
En este momento  en que los límites entre el estilo sacro y el estilo profano son cada vez más imprecisos, nace precisamente la cantata. Esta forma de composición a una o varias voces con acompañamiento instrumental, sobre textos sacros o profanos asumió pronto, en la sociedad del siglo XVII, la función y el papel que había realizado el madrigal de la sociedad del siglo precedente. La moda se generalizó; se utilizaron textos sacros para las cantatas destinadas a monasterios y conventos y de estos profanos para las destinadas a ceremonias, fiestas y reuniones académicas; pero su estructura era exactamente la misma y no es posible establecer ninguna diferencia entre unas y otras. A mayor abundamiento estos sacros y profanos poseían el mismo estilo. El propio término de cantata aparece por primera vez en el frontispicio de un volumen de Alexandro Grandi, publicado en 1620 en Venecia, y seguido poco tiempo después por uno de Sances; aunque realmente el género se remonta a las Nuove musiche de Giulio Caccini (Florencia, 1601).

*** Giulio Caccini (1546—1615) - L'Euridice.

Carissimi Grabado de L Visscher, según W. Vaillant
 Esta obra mantiene la distinción establecida entre cánticos estróficos destinados evidentemente a dilettanti, y con posiciones más complejas para los profesionales.
En toda Italia (o sea, a nivel nacional incluso si los focos de mayor trascendencia se constituyen en Florencia, Roma, Venecia y, más tarde, en Bolonia) la característica general es que en la primera mitad del siglo la estructura es muy libre, en tanto que en la segunda las composiciones se hacen más largas, ganan en individualidad, y principalmente se ordenan sobre la base de una clara distinción entre aría y recitativo. (Para la ejecución del bajo continuo se había generalizado, a partir de 1630, el uso del clave.)
Las tendencias melodramáticas se hacen cada vez más evidentes. Los principales representantes de este primer período de la cantata fueron el fecundo Luigi Rossi, Alessandro Stradella, Agostino Steffani, Cesti, Legrenzi, y en especial Carissimi y su discípulo Paolo Colonna.
Para deleitarse con la música de estos autores citados: 

De Luigi Rossi: con sus cantatas de cámara, que se encuentran entre las mejores que produjo el siglo XVII. Gran cantidad de ellas se hallan en los manuscritos de la British Library y la Christ Church Library, de Oxford. La Gelosia, impresa por F.A. Gevaert en Les Gloires d'Italie, es una admirable muestra. Dejó cerca de 300 cantatas en total.
A este autor  el cardenal Mazarino le encargó la primera ópera italiana escrita expresamente para una producción parisina. Orfeo
*** La lyra d'Orfeo: Luigi Rossi à la cour d'Anne d'Autriche

 De Alessandro Stradella, su aportación a la música es probablemente el haber creado el concerto grosso. Stradella escribió al menos seis óperas, así como numerosas cantatas y oratorios. También compuso 27 piezas instrumentales, la mayoría para cuerdas y bajo continuo. Sus composiciones más representativas son los oratorios San Giovanni Battista (1675) y La Susanna (1681).

***  Stradella : San Giovanni Battista - Io per me non cangerei/con el contratenor Lesne 
***  Stradella : La Susanna, oratorio per musica Parte I
***  Stradella : La Susanna, oratorio per musica Parte II
***  Alessandro Stradella  La forza delle stelle 

 Agostino Steffani se centró principalmente en la composición de óperas en un estilo claramente influido por Legrenzi y otros compositores venecianos, pero eso no impidió que también orientase su atención hacia el teatro musical, escribiendo óperas y con una significativa influencia sobre toda la música dramática de su generación, inclusive impresionando a Handel.

***  Agostino Steffani - Stabat Mater 
***  Agostino Steffani - Suite from 'I trionfi del fato'  
***  Agostino Steffani - I Trionfi del fato . Cecilia Bartoli y  Philippe Jaroussky

 Legrenzi se consagró a la música religiosa, a la composición de oratorios y es posible que a la música instrumental.
***  Legrenzi Sonata Op.2 No.15 La Torriana
 *** Giovani Legrenci - Dies Irae

De Giacomo Carissimi elegido en 1649 maestro de capilla pontifical, introdujo en las iglesias el acompañamiento de la música instrumental y fue el primero que introdujo la cantata para temas religiosos. En 1656 conoció a la reina Cristina de Suecia, que se encontraba en el exilio, y compuso numerosas obras profanas en su honor.

 *** Jonás
 *** Jefté. I parte y II Parte
***  Baltasar(oratorio)
*** Oratorio di Daniele Profeta (complete)
*** Judicium Salomonis I Parte y II Parte 
*** Judicium Extremum I Parte y II Parte

De Paolo Colonna la mayor parte de las obras de Colonna son para la iglesia , incluida la configuración de la salmos para las voces de tres, cuatro, cinco y ocho, y varias misas y motetes . También compuso una ópera , bajo el título Amilcare, y un oratorio , La Profezia d'Eliseo. El emperador Leopoldo I recibió una copia de cada composición de  Colonna, la biblioteca imperial en Viena posee  83 composiciones para la iglesia.

*** Lamentazione
*** Lumen ad revelationem gentium
*** Misa a 9 voces Quoniam 

sábado, 9 de marzo de 2013

Simon and Garfunkel

Incluso después de su separación las canciones de Simón & Garfunkel siguen encantando los oídos de todos los públicos, tanto  de aquella década como a los más jóvenes, por sus melodías perfectas y por la calidad de sus voces. A pesar de que ambos cantantes emprendieron con posterioridad sendas carreras en solitario (la de Paul Simon es además muy brillante) el magnetismo de Simon & Garfunkel sé cómo jugaba sobre todo cuando ambos estaban juntos, y tal como se ha ha demostrado en cada una de las esporádicas reapariciones que el dúo ha efectuado como tal. Si Paul Simon lograba reunir 15000 personas en sus actuaciones en directo (lo cual no es poco), en el concierto que ambos efectuaron en el Central Park de nueva York en 1981 los espectadores presentes sumaron ¡medio millón de personas!
La excepcional calidad de sus canciones, así como sus arreglos, simples y efectivos, los convirtieron en el dúo musical más famoso de todos los tiempos. Un número considerable de verdaderas obras maestras define la colaboración entre Paul Simon y Art Garfunkel: The sound of silence, Mrs. Robinson, Bridge over troubled wáter, The Boxer, Scarborough fair o el cóndor pasa, entre muchas otras, llevaron el arte vocal a una cumbre que la tradición anterior, ejemplarizada por los Everly Brothers los dech boys o Peter Paul and Mary, nunca había alcanzado con una simplicidad y, al mismo tiempo un virtuosismo parejo.

Los inicios

Paul Simon y Art Garfunkel nacieron ambos en el radio de influencia de la gran metrópolis neoyorquina, el primero de ellos en Newark, Nueva Jersey, el trece de octubre de 1941, y el segundo en Forest Hills, en Nueva York, el 5 de noviembre de ese mismo año. Su amistad venía de muy lejos, pues ambos frecuentaron la misma escuela en Forest Hills. Ya fuera por una afinidad de intereses o por casualidad, el caso es que muy pronto los dos jóvenes fueron inseparables, así como en Paraná fue también su afición por el arte, si bien todavía no se avista va de qué modo sus anhelos artísticos podían encauzarse. De hecho la primera pasión de los dos amigos fue el teatro. Precisamente en la escuela interpretaron juntos una obra de teatro, Alicia en el país de las maravillas, según el hermoso original de Lewis Carroll.
Pero muy pronto, gracias a los padres de Art Garfunkel, los inseparables compañeros empezaron a sentirse inclinados hacia la música. Efectivamente, los padres de Art, muy aficionados a todo tipo de música, disponían en su casa de muchos discos, así como de un equipo de sonido muy completo, integrado por micrófonos e instrumentos de todo tipo. La ocasión era demasiado evidente como para obviar tales facilidades, y lo que empezó como un juego acabó convirtiéndose en la más placentera de las posibles ocupaciones de aquellos dos adolescentes sensibles que disfrutaban con el descubrimiento de sus posibilidades en múltiples campos del arte.
Cuando todavía no habían cumplido los catorce años de edad, habían dado ya forma a algunas composiciones propias, en un principio muy influidas por sus ídolos del momento: aparte de Elvis Presley, evidentemente, Paul Simon y Art, Garfunkel  eran unos enamorados de las canciones de los Everly Brothers (en el famoso concierto  de Central Park, muchos años después, y como reconocimiento a la música de los Everly Brothers, Simon and Garfunkel interpretarían una espléndida versión de Wake up Little Suzi, uno de los temas más conocidos de sus antiguos ídolos) ; gustaban también de las armonías típicas del doo-woop, y grupos como ThePlaters o The Drifters  fueron durante un tiempo sus intérpretes predilectos.
Poco tiempo más tarde decidirían de común acuerdo intentar llegar a ser alguien en el mundo de la música, o al menos poder llegar a dedicarse a esta de un modo profesional. Para ello empezaron a enviar algunas cintas con sus primeras composiciones propias a las compañías discográficas de Nueva York, y muy pronto  se les concedió la oportunidad de entrar por primera vez en un estudio de grabación. De ello surgiría el primer sencillo de Simón and Garfunkel (que para la ocasión se habían bautizado con el divertido nombre de Tom & Jerry), titulado Hey Schoolgirl, una típica pieza de adolescentes, cuyo texto  se dirigía también a los muchachos de su edad, con historias de amor y reclamos a las colegialas de su generación. El éxito el disco fue bastante superior a lo esperado, y más teniendo en cuenta que los dos jóvenes debutantes no habían cumplido aún los dieciséis años; a pesar de su bisoñez, Simón and Garfunkel, o lo que es lo mismo Tom & Jerry, consiguieron colocar Hey Schoolgirl en las líneas de éxitos e incluso obtuvieron unos minutos en la televisión para promocionar el disco.

Primer álbum

La fulgurante ascensión de los dos adolescentes sufriría un parón que pudo haber sido irreversible a no ser por la perseverancia del genio del grupo Paul Simon. Efectivamente, a finales de 1959, y al ver que no se repetía con sus ulteriores grabaciones el éxito de Hey Schoolgirl, los dos amigos decidieron separarse.
Art Garfunkel decidió abandonar la música y considerar aquella etapa como una anécdota de su juventud. Apasionado por la arquitectura, se inscribió en la facultad e hizo sus estudios en esta materia, no sin regresar esporádicamente como una segunda ocupación ocasional, a los estudios de la grabación, bajo el reconocible seudónimo de Arty Garr.
Pero Paul Simon era diferente. El autor de todas las canciones que Simón and Garfunkel grabaron a lo largo de su carrera era, eminentemente, un músico, y por ello se decidió a no abandonar tal actividad. Sus intentos en solitario con el seudónimo Jerry Landis, o bien con el grupo Tico & The Triunph, no fueron todo los satisfactorios que hubiera podido desear, pero ello le sirvió a Paul Simon para adquirir una experiencia impagable y, sobre todo, frecuentar los ambientes musicales de Nueva York.
La “gran manzana” se hallaba en aquellos primeros años 60 convulsiva por una gran agitación artística y social. El célebre barrio de Greenwich Village acogía a todo tipo de artistas del resto del país que solían reunirse para intercambiar experiencias de todo tipo, agitados por la lucha por los derechos sociales y cívicos que en aquellos tiempos constituía uno de los bolos de concienciación de la nueva juventud norteamericana. Había muchos músicos interesantes, cuyas vivencias alimentaban continuamente un pequeño mundo excitante y lleno de alicientes. Y, evidentemente, junto o a todos aquellos músicos se hallaban también los cazadores de talentos de las ávidas compañías discográficas, que tras la muerte del rock’n’roll, el advenimiento del beat inglés y la penuria de ideas en el ámbito estadounidense, se peleaban por hacerse con los jóvenes músicos que mostraban algo de genio .
Fue un cazatalentos de la compañía CBS la que propició la reaparición del dúo, de Simon & Garfunkel, ahora ya sin seudónimo alguno y con el nombre que les haría famosos en todo el mundo.

La historia de Simón and Garfunkel está repleta de separaciones y reconciliaciones, y también este reencuentro, que se produciría en 1964, sería el definitivo. Pero por de pronto, de ellos surgiría el primer álbum del dúo, que si bien no presentaría el grado de madurez alcanzado por Simón and Garfunkel en su carrera posterior, apuntaba ya las constantes de su música, al tiempo que incluía la primera de sus canciones “eternas” The sounds of silence El álbum titulado Wednesday morning 3AM, se publicaría en noviembre de 1964 .
Junto a la mencionada canción cuyo criptico texto se prestaba a muchas interpretaciones, pero que en todo caso se inscribía en la naciente lucha por los derechos civiles, aparecían otros temas como He was my brother, de texto más explícito pero de idéntica orientación.

Álbum Wednesday morning 3AM

You Can Tell the World (Bob Camp / Bob Gibson)
Sparrow (Simon)
Benedictus (Tradicional)
Peggy-O (Traditional)
The Sun Is Burning (I. Campbell)
El larga duración Wednesday Morning 3 AM incluía uno de los temas que a lo largo de la trayectoria de Simón and Garfunkel, más veces sería interpretado por el dúo. La increíble expresividad de la frase que habría The sounds of silence (“ hola, oscuridad, mi vieja amiga…”), auguraba ya una gran parte de los contenidos de los textos que más tarde serían característicos de la especial sensibilidad, entre melancolía y contemplativa, del genio de Paul Simon .
Simón and Garfunkel grabarían varias veces esta canción, que sería uno de los puntos culminantes del fastuoso concierto del Central Park de 1981, el momento del reencuentro de toda una generación con el canto a unos ideales quizás perdidos, cuya nostalgia se encontraba escrita en el texto de Paul Simon ya en 1964, antes que dichos ideales se perdieran y aun antes de que fueran racionalizados y deseados por toda la juventud de la década de los 60.
Sin embargo, en aquel momento de sus carreras, lógicamente Paul Simon y Art Garfunkel no gozaban de la perspectiva de que disponemos en la actualidad, y lejos de seguir por la senda inaugurada recientemente, creyeron conveniente volver a separarse.
Curiosamente, Paul Simon creería de tal modo en The sounds of silence que tras la separación y su traslado a Londres, volvería a incluir este tema en el único álbum que grabará en aquella estancia británica.
El larga duración, titulado The Paul Simon songbook, se publicó en agosto de 1965, y presentaba una propuesta clara y escueta: la voz de Paul Simon desgranando, con el único acompañamiento de una simple guitarra acústica, los textos y melodías de un buen puñado de grandes compositores, en las que el pequeño genio neoyorquino demostraba donde residía el talento creador de Simón and Garfunkel.

The Paul Simon songbook


The Side of a Hill (Paul Kane)
A Simple Desultory Philippic (or How I Was Robert McNamara'd into Submission) 

Y sería precisamente The sounds of silence la causa de la nueva "reconciliación"  de Paul Simón y Art Garfunkel. Efectivamente, un agente discográfico que ya había propiciado el paso de Bob Dylan al sonido eléctrico (lo cual levantó un más de una ampolla en el purista mundo folk de la época), se decidió a volver a publicar el tema con unos arreglos más complejos. El éxito del tema sería tan rotundo que los dos artistas, sin elección decidieron volver a reunirse. A principios de 1966, con el dúo nuevamente reunido, se publicaría el álbum  Sounds of silence .




Poco después, ya reintegrados al trabajo de dúo con todas las consecuencias, Paul Simon y Art Garfunkel sacarían al mercado el tercero de sus álbumes, con el bucólico título de Parsley, sage, Rosemary and thyme (" perejil, salvia, romero y tomillo") . Este larga duración ofrecía dos nuevos temas que con el tiempo se convertirían en clásicos de Simón and garfunkel, Homeward boun y scarborough fair.

Parsley, sage, Rosemary and thyme


The 59th Street Bridge Song (Feelin' Groovy)
A Simple Desultory Philippic (Or How I Was Robert McNamara'd Into Submission)

El graduado

Se iniciaba la época del definitivo reconocimiento de Simon and Garfunkel por parte de todo el público. Fruto de ello sería la composición de la banda sonora de la (Ver película ) El graduado, participación que redundaría en una mayor popularidad del dúo. El filme, dirigido por Mike Nichols interpretado, en sus principales papeles, por un bisoño Dustin Hoffman y por la madura Anne Bancroft, se convertiría en un gran éxito de taquilla, no tan sólo por la situación descrita (la escabrosa y a la vez sensible descripción del enamoramiento de un joven "graduado" con una insatisfecha dama cuarentona), si no por unas canciones que aseguraron la atemporalidad del filme mas allá de sus verdaderos valores cinematográficos.
Mrs Robinson, por ejemplo, siempre se asociará por un lado a Simón & Garfunkel y por otro al filme de Nichols.
Mrs Robinson, tema central de la película, había haya aparecido poco antes en el álbum Bookends, un larga duración que contenía asimismo la hermosa epopeya América.

Pero la fase culminante de la carrera de Simón and Garfunkel que todavía estaba por llegar, habría de coincidir con la tercera y definitiva separación de los dos cantantes.
Garfunkel había demostrado ya a su interés por en el cine, y poco después el propio Nichols, que había dirigido el graduado, propuso a Art su incorporación  en su siguiente proyecto.
Esta oportunidad, junto a la natural insatisfacción de un artista que veía cómo, a pesar de su increíble voz, casi todo los laureles que recaían en Simon and Garfunkel como institución iban a parar al talento compositivo de Paul Simon, provocó un cambio de dirección en los intereses del rubio artista, que a partir de entonces, únicamente grabaría con su compañero un álbum más, la cumbre de toda la producción de las grandes estrellas.

Puente sobre aguas turbulentas

El testamento de Simón and Garfunkel representaría también su obra más redonda y perfecta. Aparecido en 1969, el álbum Bridge over troubled water constituyó rápidamente un grandísimo éxito de ventas.
Esta obra maestra de Simon and Garfunkel resume por sí sola toda la trayectoria del dúo, mercéd a canciones como The boxer, uno de sus temas más célebres, la pegadiza Cecilia, la canción tradicional andina El cóndor pasa y una nueva adaptación de un tema de sus antiguos ídolos los Everly Brothers,  Bay,bay love.
Pero la canción estrella del disco era, indudablemente, la quedaba título al álbum.  Con una afortunada melodía, la magnífica voz de Art Garfunkel desgranaba un texto  intimista y expresivo, emocionante, muy característico de ese final de la década de los 60 en el que, tras la euforia del "verano del amor" de 1967 y todas las experiencias psicodélicas, habría de aparecer un desencanto mayúsculo, máxime cuando las esperanzas que se habían puesto en los cambios a venir habían sido desmesuradas.
 "Cuando te sientas abatido y pequeño
cuando tus ojos estén llenos de lágrimas
yo te las secaré.
Estoy a tu lado cuando los tiempos se hacen duros
y encuentra sin amigos.
Como un puente sobre aguas turbulentas
yo me tenderé a tus pies".

 La separación definitiva

Después de la indiscutible obra maestra absoluta del dúo, Simon and Garfunkel decidieron definitivamente la disolución de la fructífera y tempestuosa asociación. A partir de ese momento, cada uno de ellos se decidiría a emprender una carrera en solitario, con desiguales resultados, que siempre harían desear por encima de todo una nueva reunión de ambos. Ello se produciría para desmentir las malas relaciones entre los dos cantantes, en 1975, cuando en sendos álbumes en solitario de Paul Simon y de Art Garfunkel aparecía una misma canción, interpretada por ambos artistas, My Little stown, compuesta, como no, por Paul Simón.
Pero la gran ocasión del esperado reencuentro se produciría el 19 de septiembre de 1981, en ella a comentar y si no concierto celebrado en el Central Park de Nueva York ante quinientas mil personas.  
El fabuloso show, de casi dos horas de duración, constituía un exhaustivo repaso a todos los éxitos de Simón and Garfunkel junto  a canciones de las respectivas carreras en solitario de los dos integrantes del dúo. Lo acertado de la convocatoria se tradujo también en un increíble éxito de ventas del doble álbum y el video correspondientes, que propicio en un principio un amago de reunión algo más duradera que, sin embargo, no llegó a cuajar.

 Los aficionados a la música de Simonn and Garfunkel han seguido esperando que la reunión de ambos talentos se volviera a convertir en realidad  y lo cierto es que así ha sido, aunque ello se produjera de un modo no muy grato. Efectivamente en 1993, a raíz de una celebración benéfica, Simón and Garfunkel volvieron a aparecer juntos y volvieron a deleitar a su concurrencia durante tan sólo cuarenta y cinco  minutos, en los que los dos ídolos ni tan siquiera se miraron a la cara.
En un momento del concierto, Art se dirigió al público y dijo " Paul y yo siempre nos hemos llevado así de mal porque yo quería que el grupo se llamará Garfunkel and Simon y fue él quien ganó" y el público asistente río a medias sin saber si se trataba de una broma o no.

La voz del grupo

La carrera en solitario de Art Garfunkel se ha desarrollado entre continuos altibajos, con algunos aciertos discográficos, otros álbumes grises y un gran interés, tampoco satisfactoriamente consumado, por introducirse en el mundo del cine. En 1971 garfunkel intervino en el filme Conocimiento Carnal (Ver un fragmento), el esperado el nuevo proyecto de Mike Nichols, junto a Jack Nicholson, Candice Bergen, Ann Margret y Rita Moreno. Desde su aparición en este filme, la carrera cinematográfica de Art Garfunkel se vería eclipsada por una falta de confianza de los directores, para quienes el cantante era, precisamente, eso, un cantante que al parecer quería jugar a interpretar papeles en la pantalla.
En consecuencia, también su paso por el cine se saldó con un fracaso, y por ello Art Garfunkel salpicó su accidentada carrera en el cine con la aparición de algunos albumes con los que seguir subido al carro de la popularidad.
Pero Art Garfunkel tenía un handicap muy evidente para desarrollar una futura carrera musical en solitario, y éste no era otro que su incapacidad como compositor. Si su compañero Paul Simón se había distinguido durante los años de vida del dúo como un compositor espléndido y sensible (y los seguiría demostrando en su trayectoria como solista), Garfunkel sólo tenía su voz, bellísima, desde luego pero insuficiente para fundamentar una carrera musical consecuente. Por esta razón, Art Garfunkel debió buscar siempre compositores para sus álbumes, los más adecuados para que su voz siguiera sonando como en las canciones que le componía su amigo.

En Angel Clare, larga duración aparecido en 1973, contó con piezas compuestas expresamente por el gran cantante irlandés Van Morrison.
Angel Clare


CARA A
Traveling Boy- Paul Williams, Roger Nichols
Down In the Willow Garden - Charlie Monroe
I Shall Sing-  Van Morrison
Old Man - Randy Newman
Feuilles-Oh/Do Space Men Pass Dead Souls on Their Way to the Moon? Traditional/Johann Sebastian Bach, Linda Grossman

CARA B


Dos años más tarde daría en el clavo con Breakaway, que se vendería bastante bien y que contenía la susodicha My Little town a dúo con Pail Simon. 
Breakaway


CARA A
Rag Doll (Steve Eaton)
Break Away (Benny Gallagher, Graham Lyle)
Disney Girls (Bruce Johnston)
Waters of March (Aguas de Março, Antonio Carlos Jobim)

CARA B
My Little Town (Paul Simon)
I Only Have Eyes For You (Al Dubin, Harry Warren)
Looking For The Right One (Stephen Bishop)
99 Miles From L.A. (Albert Hammond, Hal David)

En 1977, en colaboración con Paul Simon y James Taylor, que le acompañaría en los coros, grababa Watermark, un nuevo álbum en la lista de intentos fallidos de Art Garfunkel por mantenerse en la brecha.
 Watermark


CARA A
CARA B
(What a) Wonderful World (Herb Alpert, Sam Cooke, Lou Adler) 1978 reissue, replacing
She Moved Through the Fair (Webb, Paddy Moloney)

Su siguiente álbum se remontaría a cuatro años más tarde Scissors cut incluía una bella balada que se haría más famosa a través de la interpretación que Art Garfunkel haría de ella en el concierto  de Central Park y que pasó desapercibida a raíz de su inclusión en el álbum.

Scissors cut


A Heart in New York (Benny Gallagher, Graham Lyle)
Scissors Cut (Jimmy Webb)
Up in the World (Clifford T. Ward)
Hang On In (Norman Sallitt)
So Easy to Begin (Jules Shear)
Bright Eyes (Mike Batt)
(Replaced with The Romance on U.K./Japan release)
Can't Turn My Heart Away (John Jarvis, Eric Kaz)
The French Waltz (Adam Mitchell)
That's All I've Got to Say (Theme from The Last Unicorn) (Jimmy Webb)

Efectivamente, la versión de A heart in New York realizada en directo con Paul Simon provocaría la curiosidad de los aficionados y propiciaría en consecuencia un aumento de las ventas de Scissors cut. Pero tal curiosidad no se vería satisfecha; el álbum, aparte del corte citado, no añadían nada nuevo a lo ya sabido: Art Garfunkel tenía una voz de oro sabía cantar como los ángeles, pero le faltaba consistencia artística, carecía de la coherencia que él, por su incapacidad para componer, no podía otorgar a sus trabajos. Sus álbumes posteriores, The Animals’Christmas, junto a Amy Grant y Lefty, confirmaron que la carrera musical de Art Garfunkel había terminado muchos años antes, cuando Simon & Garfunkel decidieron separarse para siempre.


The Animals’Christmas
Lefty,













  Un genio en solitario

Aunque la trayectoria de Paul Simon en solitario ha sido mucho más positiva que la de su ex compañero, también se ha visto en algunos momentos salpicadas por altibajos que ha superado. Efectivamente Paul Simon se encuentra en su mejor momento tras la aparición en los últimos años de dos álbumes en los que inaugura un nuevo interés por la música étnica y por la fusión de la estética propia de los ritmos de otras razas con su natural vena melódica. Pero tras la separación vendría la búsqueda del camino apropiado. En 1971, Paul Simon publicaba un álbum titulado precisamente Paul Simon en el que destacaban títulos como Mother and child reunión y Me and Julio dawn byb the schoolyard

 Paul Simon
 

CARA A

CARA B

En 1974 se publicará un disco en concierto Live rhymin’, que recogía una experiencia que ya apuntaba al camino tomado a partir de 1986 con Graceland. Efectivamente rodeándose de músicos de soul y percusionistas africanos, Paul Simon intentaba conjugar su melodismo tradicional con la música del mundo, como él mismo se encargó de definir.

 Live rhymin’

CARA A
El Cóndor Pasa (If I Could) (Simon, Jorge Milchberg, Daniel Alomía Robles)

CARA B
Jesus Is the Answer (Andraé Crouch)
El resultado, todavía inmaduro, habría que esperar al prodigioso Graceland, y de hecho, durante los diez años que separaron al álbum Still crazy after all these years, en el que volvía a la línea melódica que caracterizó su periplo en Simon & Garfunkel, y el citado Graceland, Paul Simon vivió un periodo de búsqueda no siempre recompensado con el éxito.
La excepción se produciría con Hearts and bones, de 1983, un álbum en el que volvía a encontrar el pulso creativo y que se convertiría en una antesala de su obra maestra.
 Hearts and bones


Cars Are Cars

Esta llegaría finalmente en 1986. Graceland, el álbum, más la increíble gira de promoción, devolvieron al músico neoyorquino al primer plano en el panorama musical, a través de una música de ascendencia africana para la que contó con la colaboración de músicos como Ladysmith, Black Mambazo, Miriam Makeba y su marido, el trompetista Hugh Masekela.



CARA A
The Boy in the Bubble Forere Motloheloa, Paul Simon
Graceland Simon
I Know What I Know General MD Shirinda, Simon
Gumboots Lulu Masilela, Jonhjon Mkhalali, Simon
Diamonds on the Soles of Her Shoes Joseph Shabalala, Simon
CARA B

You Can Call Me Al Simon
Under African Skies Simon
Homeless Shabalala, Simon
Crazy Love, Vol. II Simon
That Was Your Mother Simon
All Around the World or the Myth of Fingerprints"


En este mismo orden de cosas, y tras un álbum de recopilación de su obra (Negotiations and love songs), Paul Simón optaba con su siguiente The rhyhtm and the saints, por los ritmos brasileños para proponer un trabajo muy similar a Graceland y que, aunque no obtendría el mismo éxito que este, confirmaba la inquietud y el genio de una de las personalidades más destacadas de la música popular de las últimas décadas. 
The rhyhtm and the saints


    The Obvious Child
    Can't Run But
  
The Coast Simon, Vincent Nguini)
    Proof (With Vincent Nguini) Bikutsi (Cameroonian rhythm)
    Further to Fly
    She Moves On
    Born at the Right Time
    The Cool, Cool River
    Spirit Voices (Simon, Milton Nascimento)
    The Rhythm of the Saints 
 

Paul Simon
Art Garfunkel