viernes, 17 de octubre de 2014

La Traviata en el Liceo de Barcelona


Barcelona celebró con un brindis a lo grande, el pasado martes dia 14 de octubre,  los 15 años de la reinauguración del Gran Teatre después del incendio de 1994, con la obra La Traviata.
Un poco de historia con este video : "Todos somos Liceu"

La obra de Verdi es atípica dentro de su producción.
A diferencia de Aida y Nabucco , destaca por el enfoque realista: la historia de la Violetta, el lecho de muerte, evocando como flashback su vida de cortesana.

Un ataque directo a la hipocresía de una sociedad que cuestionó la relación del compositor italiano con Giuseppina Strepponi.
Una exaltación de la vida y de las virtudes humanas, como la generosidad, la compasión y el sacrificio por los demás, que se ven frustradas por el juicio implacable de una sociedad clasista.

En esta adaptación de la novela de Alexandre Dumas (hijo) La dama de las camelias , Verdi empleó elementos subversivos para la época (referencias a la sífilis y la tuberculosis) que, unidos a su enfoque moral, hicieron que la obra se recibiera muy mal durante el estreno.

Ahora, En el Liceo de Barcelona, la producción magistral de David McVicar, con su habitual puesta en escena teatral y alto voltaje dramático, permite una reelectura contemporánea.
Un melodrama grandioso, con ambientación de la época.



En el Liceo de Barcelona

del 14 al 29 d'octubre del 2014
del 8 al 18 de juliol del 2015

Gran Teatre del Liceu Ópera en tres actos. Libreto de Francesco Maria Piave basado en La dame aux camélias de Alejandro Dumas, hijo. Música de Verdi. Estrenada el 6 de marzo de 1853 en el Teatro La Fenice, y en el Liceo el 25 de octubre de 1855 Última representación en el Liceo, el 16 de enero de 2002.









La soprano italiana Patrizia Ciofi impuso su elegante línea de canto en una interpretación de Violetta Valéry llena de exquisitos matices, muy intimista y delicada, aunque algo ligera, sin la fuerza que piden las escenas de mayor calado dramático; el apuesto tenor estadounidense Charles Castronovo causó buena impresión en su debut en el teatro con una impulsiva interpretación de Alfredo, cantado con gusto y musicalidad, mientras que el barítono búlgaro Vladimir Stoyanov triunfó plenamente en el papel de Germont padre con medios rotundos y temperamento verdiano.