viernes, 26 de febrero de 2016

Ajedrez. Paralelismo con la vida. Pieza 4

Estoy considerada como una pieza mayor y cada jugador comienza la partida con dos unidades. Antiguamente me llamaban roque, en inglés rook, que equivale a carro de guerra o a camello montado por un arquero. Con el tiempo mi nombre ha ido evolucionando hasta hoy. Tiene un posible origen en las helépolis o  las antiguas de asedio.
Juego siempre en línea recta.Tanto en dirección horizontal como vertical, es decir por columnas o por filas y cualquier número de casillas, siempre en la misma dirección. No puedo desplazarme o saltar por encima de ninguna pieza. Yo y el Rey somos las dos únicas piezas que realizamos una jugada especial que es el enroque.
Es el único movimiento en el que se permite mover dos piezas en la misma jugada. Solamente se puede realizar en una sola ocasión durante toda la partida.
Permite colocar al Rey de un jugador en una casilla que esté razonablemente a salvo de un ataque enemigo.
Existen dos tipos de enroque: enroque corto (es el que se realiza en el flanco de Rey y enroque largo en el flanco de Reina.

Según el reglamento no se puede realizar el enroque en estas situaciones:

  • Cuando nosotras o el rey nos hayamos movido anteriormente. Pero si me muevo me puedo enrocar con la otra (se disponen de dos de nosotras al inicio del juego)
  • Si se interpone entre el rey y yo, alguna pieza.
  • Si el rey esta en Jaque. Si se salva esta situación, si se puede hacer el enroque.
Por supuesto,  al realizar el enroque, el rey queda en una posición amenazado por una pieza contraria.

  Me llamo Torre  
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En la vida también hay personas que se juntan, se asocian, para realizar jugadas especiales y no siempre con una buena intención; saben muy bien actuar persuadiendo, manipulando, enmascarando la verdad y discutiendo cuando son contrariadas, provocan iras, rencores, crean desafíos, tensiones y construyen revanchas para dañar que es como acaban su particular ajuste de cuentas.
Después se sienten pobres víctimas de los demás, para los que han sido verdugos, cuando en definitiva son ellos los que atraen con su actitud dominadora, la rebeldía.
Siguen su vida fingiendo que no pasa nada, nunca exteriorizan sus sentimientos ¿cómo iban a dar su brazo a torcer? y después de atrapar a una persona van a por otra. Creen que están acostumbrados a perder ( eso es cierto) y cada vez quedan más solos y se vuelven más antisociales.

"El ganador de una partida es aquel jugador que hace
el penúltimo error” (Savielly Tartakover)

Las personas tratamos de aprender y sin embargo caemos una y otra vez en los mismos errores, nos confiamos, pero si actuáramos siendo conscientes de que a veces solo tenemos una única oportunidad y que perdida ésta, no pudiéramos volver atrás para rectificar, actuaríamos seguro con más cuidado. Esto es para reflexionar. En el Ajedrez como en la vida, la gloria de hoy puede ser el veneno de mañana.


"La soberbia nunca baja de donde sube, pero siempre cae de donde subió."
(Francisco De Quevedo)

Ajedrez. Paralelismo con la vida.